Elecciones en Chile: ¿una nueva mayoría?

Pubblicato: 17 novembre 2013 in América Latina, Español
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Las elecciones del domingo pasado en Chile dejaron entrever los cambios que se han producido en una de las democracias más estables y prósperas del Continente. La candidata favorita, Michelle Bachelet cumplió con las expectativas que había generado en las vísperas a la elección obteniendo el 46.67% de respaldo en las urnas

Analisis elecciones Chile 2013

Martin Bernetti (AFP)

Pero esta no fue la principal sorpresa de la jornada, pese a que algunos más aventureros habían planteado el desafío de alcanzar la mayoría absoluta en la primera vuelta.

La principal novedad del resultado electoral fue el respaldo alcanzado por la candidata oficialista Evelyn Matthei de la Alianza por Chile  quien obtuvo el 25.01% de los votos. En la antesala al domingo 17 de noviembre los pronósticos de las principales consultoras de opinión pública coincidían en un menor respaldo para la candidata de la derecha chilena. Luego de ser escogida como la tercera opción, después de haber sufrido dos renuncias a la candidatura (Golborne y Allamand), el bloque de gobierno se presentaba desquebrajado y desanimado a la cita electoral. Sin embargo, un leve repunte de la popularidad del Presidente Piñera (típico en el régimen presidencial chileno en los últimos tres períodos de gobierno) y una performance de la candidata que se centró en los sectores populares en que la Unión Demócrata Independiente es fuerte, explican lo sorpresivo del resultado.

Por otro lado, las candidaturas alternativas se consolidaron como menos de un tercio del electorado, lo que incluso significa un revés respecto a las elecciones del año 2009 donde la oferta electoral alternativa había representado más apoyo popular.

Marco Enríquez Ominami se consolidó como una tercera opción, pero obteniendo diez puntos porcentuales menores de votos que en la elección de 2009. Con un respaldo del 10.98% del electorado, Ominami representa una opción de centro-izquierda alternativa a la Nueva Mayoría con una débil presencia parlamentaria, lo que deja en una posición minoritaria en la agenda pública para el período 2014-2018.

Franco Parisi, quien fuera la gran novedad de la elección 2013, un empresario exitoso que escogió dedicarse a la carrera presidencial, obtuvo un menor resultado respecto al que se planteaba en las encuestas. El 10.11% de los votos obtenidos queda lejos de algunos sondeos que lo ubicaban como el posible rival de Bachelet en una segunda vuelta electoral.

Otros candidatos como Marcel Claude, los ecologistas representados en Steir y la dirigente vecinal Roxana Miranda, apenas suman entre ellos el 7% de los votos.

Entonces, cabe preguntarse si el nombre del conglomerado que acompaña a Michelle Bachelet “Nueva Mayoría” hace honor a su nominación. ¿Existe una nueva mayoría en Chile? Mi respuesta es que no. ¿Por qué?

Analisis elecciones Chile 2013Si uno suma los votos obtenidos por los candidatos que no pasan a la segunda vuelta electoral obtiene aproximadamente el 28% de los votos. Sin embargo, esto deja de lado a una franja del electorado que reviste especial interés para el segundo gobierno de Michelle Bachelet. La nueva mayoría integra por primera vez al Partido Comunista dentro de un mismo conglomerado conviviendo con los partidos de la histórica Concertación. El Partido Comunista obtuvo en materia electoral 6 diputados electos de 8 candidatos presentados. Esto en materia electoral podría representar el histórico 5 % a 8%, es decir un sector de la población que está sustancialmente más volcado hacia la izquierda que el resto de los partidos del conglomerado bacheletista.

El partido más votado de este pacto fue la Democracia Cristiana quien obtuvo 22 diputados y 6 senadores.  En este sentido, si uno quita el respaldo del Partido Comunista, el pacto Nueva Mayoría sigue siendo el arcoíris de partidos que representó a la Concertación, pero con la integración del voto comunista.

La atención y tensión se centra en el esquema de relaciones internas que teja Bachelet para ordenar al conglomerado de gobierno. El Partido Comunista obtuvo 6 diputados, lo que significa doblar la presencia que tenía en el Parlamento. Entonces, integrando un mismo gobierno, todas las miradas irán hacia el diálogo que tenga el partido más importante de la Nueva Mayoría con el partido minoritario, pero con fuerte presencia mediática y a quién se le debe la obtención del resultado necesario para llevar a Bachelet nuevamente en La Moneda.

Bachelet ha generado un amplio respaldo popular basado especialmente en su liderazgo carismático, más allá de los partidos políticos. En este sentido, se plantea un desafío similar al que obtuvo en 2006 cuando dio inicio a su gobierno. Bachelet es una candidata que depende de ella misma y no de los partidos políticos. En términos simbólicos, la foto con la candidata es más importante que las banderas de cada uno de los partidos.

Sin embargo, el programa de gobierno de Bachelet considera algunos cambios que viran hacia la izquierda en materia económica y social. La Democracia Cristiana y el Partido Comunista se encuentran en las antípodas de la escala ideológica en Chile (así como en la mayoría del mundo). Las presiones por un mayor peso al sector público en la prestación de políticas públicas, en especial respecto a la educación, así como el avance hacia una agenda valórica de carácter más progresista y liberal, como la legalización del aborto, el matrimonio igualitario o la legalización de la marihuana, podrían ser ejes que enfrenten a las fuerzas internas del conglomerado.

En ese escenario de eventual confrontación la imagen de la “jefa” (como popularmente se le llamó a Bachelet en su período de gobierno 2006-2010) vuelve a reaparecer ordenando el tablero político.  Sin embargo, el poder de la Presidenta se da en un contexto de descreimiento y baja participación ciudadana, lo que va en desmedro de la representatividad política que tenga el sistema.

En la elección del pasado domingo 17 de noviembre solo participó el 49.3% de los habilitados a votar. Menos de la mitad de la ciudadanía habilitó esta elección. La brecha que se produce entre los actores políticos, ya sea en gobierno como en oposición, es cada vez mayor respecto a las necesidades de la ciudadanía.

Analisis elecciones Chile 2013

F. Trueba (EFE)

La baja participación electoral es otra de las debilidades con que se encontrará Bachelet en su período de gobierno. Muchos temas de agenda, como los planteados en movilizaciones sociales (educación, desigualdad, etc.) están habilitando candidaturas de figuras outsiders, tales como Parisi, Claude o Miranda, o simplemente, están siendo evacuadas por otras formas de participación alejados de los partidos políticos.

Bachelet ganará la elección del próximo 15 de diciembre, pero con dos frentes de batalla importantes. Por un lado, en el frente interno debe hacer convivir a un amplio crisol de visiones políticas que integran sus fuerzas de respaldo en el Parlamento y que integrarán su gabinete de gobierno. Por otro lado, en el frente externo debe ser capaz de leer la tendencia que ya cumple una década en Chile de descontento con los partidos políticos tradicionales y la consecuente canalización de la participación ciudadana por candidatos outsiders o movilizaciones de otro tipo.

Michelle Bachelet será nuevamente la Presidenta de Chile, pero en el camino por las grandes alamedas cabe preguntarse si cuenta necesariamente con ¿la nueva mayoría?

Matías Ponce – Profesor Investigador – Universidad Católica del Uruguay

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