Introducción

Entre los revolucionarios latinoamericanos del siglo XX un lugar particular está reservado a la categoría de los periodistas militantes.

Aunque con muchas diferencias respectos a los “clásicos” guerrilleros que la historia conoce, un aporte revolucionario considerable fue ofrecido por muchos autores a través de la escritura.

Este trabajo analiza sólo un ejemplo, el de Rodolfo Walsh, periodista y escritor argentino, su condena a muerte fue firmada por la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar de marzo del 1977, cuyo texto será aquí estudiado analizando los contextos históricos de aquella época sangrienta por el Cono Sur.[1]

¿Qué aporte revolucionario ofreció Walsh? ¿Cómo se puede releer y contextualizar hoy en día su denuncia en la Carta a la Junta?

Es importante hacer una premisa: a partir del 1970 Walsh empezó a acercarse al  peronismo, aunque en los años anteriores mostraba su oposición a ese movimiento.  Después de la Revolución Libertadora, que a partir del 1955 reprimió duramente a los simpatizantes peronistas, comenzó a ser menos crítico hacia el justicialismo.[2] Con el pasar de los años llegó a ver en la ideología peronista una <<potencialidad revolucionaria porque su eje era y es la clase obrera>>[3].

Hubo también un profundo cambio en esos años: desde un escritor de policiales (un intelectual con su posición individualista)[4] a ser militante revolucionario (pues, con una postura colectiva). Participó en el grupo guerrillero Fuerza Armadas Peronistas y también en el grupo Montonero como segundo oficial de inteligencia.

Casi diez años antes del surgimiento de la corriente Nuevo Periodismo, en 1957 con Operación Masacre, Rodolfo Walsh anticiparía la novela de no ficción donde se mezclan elementos literarios con la investigación periodística.

Rodolfo Walsh periodismo revolucionario 2

Contexto histórico nacional e internacional en 1977

La denuncia de Walsh es posterior casi a un año al golpe de estado, a través del cual se instaurara el “Proceso de Reorganización Nacional” que derrocó al gobierno de Isabel Perón para instalar una dictadura permanente en la Argentina.

En esta década las violaciones de derechos humanos fueron comunes a todos los regímenes del Cono Sur de América a través del Plan Cóndor, con operaciones coordinadas donde colaboró también la CIA de EE. UU. Estos países compartieron un preciso diseño político: eliminar cualquier forma de oposición y en particular los movimientos de la izquierda política.

En la Argentina la práctica del “Terrorismo de Estado” ya tenía antecedentes entre los años 1955 y 1966, pero llegó a ser un método sistemático en los años setenta.

Puede ser útil citar solamente tres dramáticos acontecimientos en 1976 que anticiparon la carta de Walsh: La Masacre de Palomitas (11 muertos), La Masacre de los Surgentes (7 muertos) y La Masacre de Margarita Belén (22 montoneros muertos).

Los tentativos de resistencia fueron brutalmente reprimidos. Un mes antes de la Carta a la Junta Militar tuvo lugar la “Operación Gaviota”, un intento fracasado de asesinato contra el dictador Jorge Rafael Videla por parte de la organización Ejército Revolucionario del Pueblo.

Pero al mismo tiempo el contexto argentino nos podía ofrecer una fecha clave que marcará la historia de los años sucesivos: el 30 de abril se realizó la primea marcha de un grupo de mujer que luego serían llamadas Madres de Plaza de Mayo y desafiaran el régimen.

En el contexto internacional cabe mencionar dos hechos importantes: los cambios de gobierno en Estados Unidos así como en España.

La presidencia de Jimmy Carter vió un significativo cambio de agenda en la política de derechos humanos y redujo las ayudas militares a Argentina y a Uruguay por el creciente escándalo internacional acerca del Terrorismo de Estado. Esta medida provocó conflictos con los militares, los cuales criticaron el gobierno estadounidense por interferencia en asuntos internos.

El 1977 fue también año decisivo por la historia española: después de más de treinta años de dictaduras se llevaron a cabo las primeras elecciones legislativas.

La teoría de la “tercera ola de democratización”[5] considera ese hecho como influyente hacia las vueltas a las democracias años más tarde en el Cono Sur. Sin embargo, en el periódo en que se produce el asesinato de Rodolfo Walsh, la democracia sigue siendo una idea muy lejana.

Se puede considerar que la obra de Walsh- sobre todo el intento de denuncia internacional al régimen- fue una contribución hacia lo que se producirá años más tarde: la falta de legitimación al modelo autoritario. Esta es una de las dos explicaciones que Huntington da al proceso de democratización, la que se puede considerar más cercana al caso argentino.

La carta abierta a la Junta Militar

La carta es prevalentemente una denuncia debida a la dictadura y a la violación de derechos humanos que afectaba en aquel entonces a la Argentina. El texto es bastante sintético (se trata de seis páginas) y está dividida en seis puntos.

Cabe señalar que ya hacía por lo menos veinte años que Walsh venía denunciando la violencia de las fuerzas armadas argentinas, puesto que 1957 empezó la investigación sobre los crímenes de la Revolución Libertadora que terminaría siendo el libro Operación Masacre.

<<La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado líberamente como escritor y periodista durante casi treinta años>>.

El primer párrafo de la carta resume todo el compromiso de lucha por parte de un intelectual según ideales de libertad y justicia. Es además significativo ver como un asunto público (la censura y la persecución) anticipa los dramáticos hechos privados (perdida de su hija y de amigos).

Las palabras siguientes son una respuesta a las mentiras del comunicado de los militares que celebran el primer aniversario de la Junta. Luego trata de hacer un balance de la situación argentina, describiendo con una cuidadosa precisión periodística, los acontecimientos que las Fuerzas Armadas trataban de ocultar: los números que cita (desaparecidos, muertos y torturados) son la demostración del <<terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina>>.

Sigue denunciando la <<magnitud genocida>> de ese proceso, enunciando los innumerables masacres que ocurrieron en la década del setenta en la Argentina.

Sin embargo, la carta tiene un cambio radical en los últimos dos puntos.  Aquí se denuncia la clara estrategia económica que hay detrás del plan dictatorial y a lo mejor del Plan Cóndor en la región: más allá de la violencia represora, hay una política económica de denunciar que deja excluidos a  millones de ciudadanos por medio de la pobreza.

De esta manera Walsh (como muchos otros autores latinoamericanos) hace un avance importante hacia una crítica perspicaz y profundizada, digna verdaderamente de un revolucionario. Pasa, luego, a evidenciar los resultados de esa política <<planificada>>: aquí vuelve toda su escrupulosa acción periodística para describir la realidad de la pobreza vivida en Buenos Aires así como también en el resto del país. Son hechos que provocaron <<el mayor sufrimiento al pueblo argentino>>.

La receta está dictada por el Fondo Monetario Internacional y beneficia la vieja oligarquía ganadera juntos a otra oligarquía extranjera monopolista y especuladora.

En las últimas palabras de la carta se trata de hacer emerger todas las contradicciones en las acciones militares de esos años: ¿el país acabará realmente con la corrupción como prometieron muchas veces las fuerzas armadas? La historia de décadas posteriores ofrecerá varias respuestas.

Cabe preguntarse también, <<cual es la ideología que amenaza al ser nacional>>. ¿Cuál es la defensa de la patria cuando impera una violencia desproporcionada?

El periodismo militante de Walsh

Depués del cambio al centro de la vida del escritor argentino fue el componente de lucha antiimperialista. Su empeño en esta cuestión fue muy fuerte a lo largo de los años, especialmente con la creación de Prensa Latina (PL), ANCLA (Agencia de Noticias Clandestinas) y la “Cadena Informativa”.

La agencia internacional de noticias Prensa Latina surgió en1959 bajo el influjo de la Revolución Cubana, con el intento de difundir noticias del continente con una óptica objetiva pero no imparcial. El proyecto fue de otro periodista argentino, Jorge Ricardo Masetti: el paradigma principal se resume en una frase del mismo: <<hacer la revolución en el periodismo de Latinoamérica>>.

La ANCLA fue fundada en junio de 1976, poco tiempo después el golpe militar y envíaba informaciones a los medios de comunicación nacionales y extranjeros denunciando el contexto autoritario.

Respondía también a la exigencia de proponer otras informaciones, diferentes de lo que mandaban los medios oficiales. La agencia clandestina dependía del Departamento de Informaciones e Inteligencia de Montoneros, aunque logró mantener una aparente autonomía respecto a la organización.

Así como la Cadena Informativa, ANCLA fue una estructura política pero no se presentó nunca como órgano partidario.

Es útil recordar también que Rodolfo Walsh condujo diferentes críticas adentro de Montoneros. En los documentos elaborados entre fines de 1976 y principios de 1977 se encuentran sus propuestas al movimiento guerrillero.

En el debate que Walsh lanzó se destaca la necesidad de utilizar medios de comunicación para enfrentar el silencio y “parar el golpe” con respuestas políticas. La conducción Montonera fue criticada, esencialmente, por haberse alejado del pueblo y haber tenido una línea triunfalista y militarista. Criticó también el intento de crear un “inexistente” Movimiento Montonero y propuso un repliegue hacia el peronismo.

Rodolfo Walsh periodismo revolucionario 3

Conclusiones

Las reflexiones de Rodolfo Walsh fueron escritas <<sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles>>.

El “dar testimonio” de Walsh implica también una responsabilidad en el relato histórico de su país, teniendo así una mirada a largo plazo es consciente que sus palabras podrán oponerse al discurso hegemónico del poder.

En la carta encontramos todo el compromiso que hace con la revolución el intelectual, porque el campo del mismo <<es por definición la conciencia>>, puesto que debe comprender lo que ocurre en su época (a pesar de todas las contradicciones presentes).

Es más: Rodolfo Walsh parece seguir la idea -de Pier Paolo Pasolini- que el deber de un intelectual es <<restablecer la lógica donde aparentemente reinan la arbitrariedad, la locura y el misterio>>.[6] Pues, es a través de la escritura que el intelectual logra una manera eficaz de oponerse al poder.

Bibliografía

Huntington, Samuel Phillips, La tercera ola. La democratización a finales del siglo XX, Paidós, Buenos Aires, 1994.

Tardonato Faliere, Elena, Acción y Palabra. El periodismo en Rodolfo Walsh y Pier Paolo Pasolini. La Bohemia, Buenos Aires, 2001.

Walsh, Rodolfo, Operación Masacre. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2011.

–          El violento oficio de escribir. Obra periodística (1955-1977). Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2011.

Textos consultados

Pasolini, Pier Paolo, Il romanzo delle stragi, en Scritti Corsari, Garzanti, Milano, 1977.

Walsh, Rodolfo, “Aquí cerraron sus ojos”, Revista Leoplán, N°535.

–         Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, 24 de marzo de 1977.

–         Documento de Rodolfo Walsh a la Conducción Nacional de Montoneros. 23 de noviembre 1976 a 2 de enero 1977.

–         Carta a Roberto Fernández Retamar, 27 de abril de 1972.

Matteo Forciniti Universidad de la República (Uruguay), Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación


[1]                       Los periodistas víctimas de la dictadura ergentina fueron 99 (84 desaparecidos y 15 asesinados).

[2]                       Rodolfo Walsh, “Aquí cerraron sus ojos”, Revista Leoplán, N°535

[3]                       Carta a Roberto Fernández Retamar, 27 de abril de 1972.

[4]                      <<Como periodista, no me interesa demasiado la política. Para mí fue una edición forzosa,

aunque no me arrepiento de ella>>.

Rodolfo Walsh, Operación Masacre, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2011, pág. 192.

[5]             Samuel P. Huntington, La tercera ola. La democratización a finales del siglo XX, Buenos Aires,              Paidós, 1994.

[6]              <<Lo sé. Sé los nombres de los responsables de lo que llaman golpe (y en realidad es una serie de golpes instaurada como sistema de protección del poder).
(…) Lo sé porque soy un intelectual, un escritor, que intenta seguir todo lo que está pasando, conocer todo lo que se escribe al respecto, imaginar todo lo que no se sabe o se calla; que ata cabos a veces lejanos, que junta las piezas desordenadas y fragmentarias de un cuadro político coherente, que restablece la lógica donde aparentemente reinan la arbitrariedad, la locura y el misterio>>.

Pier Paolo Pasolini, “Il romanzo delle stragi” en Scritti Corsari, Garzanti, 1977.

commenti
  1. Cosme scrive:

    Este pelotudo nunca desapareció ni fue detenido. Murió en un tiroteo. Ojalá que exista el Infierno y esté bailando en el fuego por pelotudo.

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